Casa H




Mudarse solo por primera vez es todo un desafío. Nuestro cliente lo sabía: tenía su nuevo departamento vacío, sin muebles y sin mucha idea de por dónde empezar.
Ahí entramos nosotros, con una misión clara: diseñar un espacio que lo represente, lo acompañe y funcione a la perfección en su día a día.
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Sus necesidades eran simples pero esenciales: un escritorio cómodo para trabajar, un living comodo y una zona para comer.
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El reto estaba en integrarlo todo en pocos metros y lo resolvimos con un diseño pensado al detalle.
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La paleta fue clave: partimos de un blanco hueso como base, sumamos neutros suaves y madera clara para aportar calidez, y nos animamos a un toque vibrante de terracota en la entrada.
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El resultado: un hogar luminoso, funcional y con mucha personalidad.
Un espacio que marca el inicio de una nueva etapa, donde cada rincón cuenta su historia.
